River, River… ¡Riverside!

Un miércoles al mediodía del 2011. Estudio de Radio Progreso. Programa Alegrías de sobremesa. Apenas suenan los primeros acordes de la banda invitada, los asistentes creen haber montado en la máquina del tiempo. Los más veteranos no pueden dar crédito a lo que escuchan, porque entre la promesa del anuncio y la realidad no hay la más mínima dife-rencia. Uno de ellos dice: “Caramba, pero si es la misma Riverside, mejor aún que la de los últimos tiempos, es como aquella de Tito Gómez y Pedro Vila.

En efecto, ahí está la Riverside, una de las orquestas de mayor calado en la memoria de la música popular cubana a lo largo del siglo XX, fundada en 1928, lista para volver al ruedo. Junto a la del Benny, la jazz band por excelencia. El milagro se debe a la perseverancia y el sentido de pertenencia del maestro Raúl Nacianceno, saxofonista, orquestador y director, quien dedicó 15 años esenciales de su vida a una orquesta en la que halla raíces familiares - su tío Adolfo Na-cianceno fue por largo tiempo saxofonista y administrador del colectivo - y que se propuso cumplir el sueño de la reanimación.

“Yo estuve hasta 19993 con la Riverside - cuenta Raúl -, el año en que colapsó. La situación económica extremada-mente difícil por la que atravesaba el país, más el auge de la timba. influyeron en la dispersión del colectivo. Cada uno tomó un camino diferente y hasta el archivo de las partituras desapareció. En lo personal, a mí no me fue mal. Llegué incluso a formar parte de la banda acompañante de Omara Portuondo y del formato grande de Buena Vista Social Club. Pero tenía una deuda moral, sentimental y artística conmigo mismo: rescatar la Riverside".

¿Capricho, obcecación, nostalgia? ¿Acaso una operación de arqueología musical?.

“Puede haber algo de nostalgia en el orden personal, pero hay, pienso yo, buenas razones para que la Riverside regrese a la escena. La historia, el repertorio, el estilo y la proyección de la orquesta constituyen valores patrimoniales de per-manente actualidad. ¿Por qué la Aragón sigue siendo la Aragón, con su repertorio de siempre? ¿Qué explica que los Muñequitos de Matanzas mantengan la Rumba como un fenómeno vivo? ¿Por qué el Septeto Nacional, el Habanero, el Cuarteto Patria y Buena Vista siguen gustando? Lo mismo puede ocurrir con la Riverside. Fíjense que cuando se escuchan grabaciones de diferentes épocas de la orquesta, la Riverside continúan siendo una referencia para el oído y el bailador. Y esa gente y ese bailador, dentro y fuera de Cuba, es un público que estoy seguro nos aceptará”.

Nada, sin embargo, ha sido miel sobre hojuelas. Tres grandes obstáculos se interponían para cumplir el sueño de Na-cianceno: la recuperación del repertorio, el aislamiento de los músicos y la reinserción en los circuitos promocionales.

“Ante la pérdida de las partituras - narra el maestro -, me di a la paciente tarea de repasar discos y cintas y transcribir una a una las piezas fundamentales de la orquesta. Algunos decían que estaba loco, que perdía tiempo y dinero. Creo que valió la pena. Ya tenemos 30 temas montados y pronto pensamos doblar la cifra”.

“Los músicos en su inmensa mayoría son jóvenes, egresados de nuestros conservatorios. Tienen los oídos frescos. Lo más difícil ha sido hacerlos entrar en estilo, pero lo han conseguido. Hubo quienes pensaron que eso no era posible, bajo el supuesto de que a los jóvenes les interesan otras músicas y otros estilos. Si así fuera, en el mundo no habría jó-venes de 20 a 30 años empeñados en tocar bien a Mozart, Beethoven, Ravel. Salvando las distancias, mis muchachos cobran conciencia de que están interpretando clásicos de la música popular cubana. ¿Cantantes? Tito Gómez es irrepetible. Sería un suicidio artístico tratar de imitarlo. Contamos con tres voces excelentes. Tanto para los cantantes como para los instrumentistas, la cuestión no pasa por clonar la Riverside, sino en ser fuel a su espíritu”.

El maestro Nacianceno sabe que de golpe y porrazo no se accede a la radio, la TV y las casas discográficas. Pero reclama atención. Ya grabaron cuatro temas en Radio Progreso, la promotora Benny Moré los representa y aspira a entender-se más temprano que tarde con un sello fonográfico preferentemente cubano.

La mejor carta de presentación está en la plena restauración del sonido Riverside. Quienes escuchen temas como Naricita fría, Dulce habanera, Amapola, Ahora seremos felices, Almendra, Alguien como tú y hasta la mismísima Vereda Tropical, podrá acreditar la calidad de un nuevo despegue. Y sentirán las sombre tutelares del fundador Enrique Gonzá-lez Mantici - si, el célere director sinfónico - y de los pianistas Juan Bruno Tarraza, Adolfo Guzmán, Peruchín, Joseito González, los trompetistas Marcos Urbay y Eddy Martínez, del contrabajista Orlando "Cachaito" López, cuando los mú-sicos de ahora acometan el mambo y digan a coro: “River, River … ¡Riverside!

Pedro de la Hoz
Periódico Granma
Jueves 18 de Agosto, 2011
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